Hacía semanas que mi sueño se repetía. Aparecía en mitad de unas instalaciones con pasillos
completamente blancos comunicados entre sí, creando un laberinto imposible de descifrar.
–¿Hay
alguien ahí? –pregunté sin hallar respuesta –Es inútil,
siempre termino en el mismo lugar que empiezo –farfullé caminando angustiado, buscando
desesperado la salida.
–Yamada,
gira a la izquierda en el siguiente cruce –me quedé petrificado, era la primera
vez que esto pasaba. Nunca se habían puesto en contacto conmigo. Observé mí
alrededor, había cámaras y altavoces por todos lados.

