–… Que te estoy hablando ¡Respóndeme, idiota! –los repentinos gritos de Yamada me trajeron de vuelta a la realidad. Hoy por fin íbamos a tener nuestra primera cita y yo me había presentado media hora antes.
–¿Nos vamos? –me incorporé y agarré su mano, tirando de él. No tenía intención de perder ni un solo minuto de nuestro tiempo juntos. A pesar de no contestarme, su rostro completamente rojo reflejaba que estaba igual de emocionado que yo.

